Cada vez somos más los profesionales (sanitarios y no sanitarios) que reivindicamos el juego como una necesidad en el niño y no sólo como una actividad lúdica y de distracción. La Real Academia Española define jugar como “hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse y/o desarrollar determinadas capacidades”. Todos los autores hablan del juego desde una concepción constructiva de aprendizaje, favoreciendo la sinaptogénesis, o lo que es lo mismo, la facilitación en el desarrollo de conexiones sinápticas entre las neuronas, y la transmisión de información entre éstas. Ahí es donde radica la importancia entre el juego y el proceso rehabilitador, sobre todo en la infancia, ya que el juego es la principal ocupación del niño, convirtiéndose en una actividad altamente motivadora. De este modo, la motivación resulta clave para facilitar el proceso terapéutico, ya que el niño no es consciente de la intervención.
La terapia ocupacional evalúa y trata cómo afecta una patología o problema en la funcionalidad diaria de las personas, y lo hacemos siempre mediante la ocupación. En los niños, como se ha dicho anteriormente, el juego es la principal actividad y ocupación a través de la cual rigen su vida durante los primeros años de edad. A través del juego aprenden y desarrollan habilidades comunicativas, motoras, cognitivas, sociales, afectivas y sensoriales, fundamentales para su crecimiento.
Debido a la influencia directa del juego sobre el desarrollo cerebral y madurativo, es una herramienta esencial en las intervenciones con niños. Además, introducir el juego en las actividades de la vida diaria, puede hacer de ellas algo más divertido y sencillo. Una de ellas puede ser el momento de la comida, donde cada vez hay más profesionales, entre ellos los logopedas, que apostamos a que “con la comida, sí se juega” fomentando así una transición a la alimentación complementaria más lúdica y menos estresante para los padres.
Algunos consejos para “jugar mejor” con nuestros hijos en casa son:
– Entrar en su mundo sin aplicar juicios.
– Dirigir sin prohibir.
– No competir.
– Elogiar.
– Animar a que resuelvan sus problemas.
– Optar por calidad en los juguetes, y no tanto la cantidad de los mismos.
– Acabar con el mito de juguetes de niños-niñas.
– Dedicar un rato cada día a jugar con nuestros hijos.
Desde la Asociación de Parkinson de La Roda (CIRENC), abordamos patologías y/o problemáticas de diferente origen en niños como daño cerebral, TEA, TDAH, trastornos del Neurodesarrollo, del aprendizaje, del habla, del movimiento y/o conductuales.
María Jiménez Candel, logopeda.
María José Jiménez Andrés, terapeuta ocupacional.